5 tips para viajar, y ver más

Nómada Temporal es un libro en el que viajo, pero no es una guía de viaje. No recomiendo lugares, o si quiera califico las experiencias, sino es más bien una crónica de lo que vi. De lo que pasé en un año de vivir con una maleta, saliendo de una relación, escapando violencia, pidiéndole a amigos morada, emborrachando alguna almohada de hotel.

Al principio me gustaban mucho los viajes. Me emocionaba la idea de llegar a un lugar con suficiente información para platicar con locales. Quería que la curiosidad me guiara.

Con el tiempo, las visitas a lugares nuevos se volvieron rutinarias. El tipo de trabajo que hago me obliga a pasar largas horas con las mismas personas en oficinas o cuartos de conferencia. En la noche me toca cenar con los anfitriones, y al día siguiente el mismo baile. De vez en cuando separo un par de días para explorar el lugar, pero la mayor parte del tiempo tengo que viajar de nuevo pronto. El encanto de la exploración se ha aletargado con cada lugar que visito.

En los últimos años he viajado a más de 50 ciudades, 16 países y cuatro continentes. Esta experiencia me ha originado una nueva pasión, la de planear viajes de la manera más efectiva posible, para ver más, cargar menos y regresar con más preguntas. Muchos de los viajes con poco tiempo, dinero y equipaje.

Aquí les comparto algunos tips de lo que he aprendido en esta trajinera:

  1. Planea, pero no mucho: Identifica las dos o tres cosas que definitivamente quieres hacer. Ya sea algún lugar que visitar, alguna persona que ver, o actividad en la que tengas interés de participar. Hay gente a la que le gusta planear cada minuto del viaje, saben que van a hacer desde que llegan, donde comer, cuanto tiempo tienen, una agenda, etc. Estos viajes siempre están llenos de tensión y el itinerario es casi imposible. Terminan yendo a lo que alcanzan, desilusionados y más estresados que cuando llegaron. Por el otro lado hay personas que no planean absolutamente nada. Llegan al lugar con la intención de buscar, y depende de la cultura o conexión con el lugar, es más fácil o difícil navegar la ciudad, región o país. Aunque yo me inclino más por éste segundo estilo de viaje, prefiero identificar dos o tres cosas que absolutamente quiero hacer. A veces es no hacer nada, otras veces es ver a alguien o visitar algún lugar de interés. El resto lo exploro, y lo ocupo platicando con gente que vive en el área, pidiendo recomendaciones, o ver como acompañar en la gorra.
  1. A leer: Antes del viaje intento conseguir una combinación de libros. Por lo general comienzo con algún texto histórico de la zona, algo que me explique un poco más las circunstancias que crearon el lugar microsoft project free alternative. Después encuentro alguna guía turística, algo como el Lonely Planet, que me de una idea de los precios, zonas recomendadas para el turismo, etc. Este libro lo utilizo más bien para informarme de lugares que quiero evitar si busco estar lejos de gringos, australianos y europeos y los precios que los siguen. Pero lo que más disfruto es leer a algún autor local, alguien que describa un poco más el lugar. Intento seguir los pasos de un personaje en una novela, los tropiezos de un cuento, o la descripción de la poesía.
  1. Qué llevar: Una de las cosas que más odio es el equipaje, en particular el que disminuye la movilidad al viajar, el que obliga a gente a cargar con cosas innecesarias. Cuando empaco, intento llevar sólo una maleta de mano y una mochila con suficiente espacio por si tengo que regresar con más cosas. Intento llevar ropa que me pueda vestir en varias ocasiones, disminuyo el número de zapatos a uno o dos pares, y exploro la posibilidad de encontrar servicio de lavado en el viaje. Esto ayuda a moverse con más eficacia, a evitar posibles perdidas de equipaje, y a perder tiempo pensando en qué vestir, todo lo que llevas sirve… Por último, casi siempre intento llevar cosas que pueda regalar a extraños y conocidos, como manera de compartir más del lugar en donde vivo. Calcomanías de artistas locales, dulces, licores, etc.
  1. Al llegar: No importa a donde vaya y si hablo el idioma, pero la mañana siguiente siempre sigo la misma rutina. Me despierto a la hora que quiera, encuentro un lugar para comer, y compro un periódico local. Ya sea por imágenes o leyendo, me gusta descifrar que está pasando en los días que estaré allí. Gracias a los diarios he podido encontrar exhibiciones de arte, protestas, fiestas, problemas sociales de actualidad, personalidades, etc. Nunca falla, los diarios son la mejor manera de empezar un viaje.
  1. Documenta y comparte: Uno de los placeres de viajar es poder capturar lo que se vio. A mi me gusta escribir notas durante el viaje, llevo una libretita en la mochila y el celular como segunda opción. Escribir a mano me obliga a poner más atención. Anoto de música que escucho, nombres de personalidades que quiero investigar, frases de extraños, momentos en los que me dan ganas de capturar algo que me hizo sonreír. Si tengo acceso al internet, intento guardar páginas, restaurantes, bares, museos, cosas que identifico con amigos, por si algún día visitan decirles del momento en que me acordé de ellos.

Mucha gente viaja a visitar familia u otros lugares durante las fiestas decembrinas. Espero ésto les ayude a ver más, gastar y cargar menos.

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